Talleres para personas ciegas

El taller para ajedrecistas ciegos es una de las banderas sociales más consolidadas del Programa, pero para verlos entorno a una mesa mateando, riendo, compartiendo historias, no fue cosa de un día, sino de mucho tiempo y muchas manos entrelazadas.

Historias pidiendo ayúdame a abrir mis ventanas y mis puertas, ayúdame a salir de mi cama, de mi casa, ayúdame a reír de nuevo. Así muchas de las historias de nuestros representantes ciegos, que luego se atreven a llegar solos al taller. Hoy aclaran que no les gusta que la gente les tenga pena, pero si piden que les den oportunidades.

Muchos de ellos comienzan participando del taller con una disminución visual que ya les ha costado asumir y en el transcurrir sucede que pierden su vista del todo. Sus luces se apagan y comienza en duelo. “El duelo de sus ojos” como ellos le llaman y que todos deciden acompañar, como si realmente alguien, un ser anterior, hubiera fallecido pero con la esperanza de sostener al que deberá nacer de nuevo.

A veces en estos duelos, se alejan, se asustan y luego vuelven, porque el lugar es de ellos, lo construyeron entre todos y entre todos lo superarán. Jugar al ajedrez es la excusa, la razón es sentirse parte y lo intentan cada día.